Sevilla nos ha dejado grandes días, lleno de cine, películas para todos los gustos y ya para terminar os hablaremos de dos de ellas. La primera A Russian Youth de Alexander Zolotukhin y la segunda El monstruo de St. Pauli de Fatih Akin.

A Russian Youth de Alexander Zolotukhin

Un chico de apenas 16 años se encuentra enfilado en el ejército ruso que combate a los alemanes en la primera guerra mundial, perdiendo el don de la vista se encargará de detectar mediante el sonido los aviones alemanes.

Una premisa que puede resultar algo tosca o una película bélica más, pero este joven realizador de apenas 31 años ha conseguido casi revitalizar el género. Mediante el uso del formato 16mm consigue construir un relato cinematográfico asemejándose a las grabaciones de la primera guerra mundial. Y el uso de la BSO nos recuerda a obras impresionistas y míticas como las obras del mismísimo Charles Chaplin y Tarkovsky.

Pero esto no es lo único destacable de esta ópera prima. Tiene una cinematografía casi perfecta con planos y escenas que parecen mismísimas obras de arte, con una Rusia retratada entre el barro y sus grandes praderas. Con un retrato de la guerra nunca visto. Y el uso del sonido en los disparos consiguen helar la sangre en la sala.

Cómo último me gustaría valorar, más si cabe, la grandísima dirección de Alexander Zolotukhin. Con un reparto casi completo de actores no profesionales consigue crear un relato antagónico y muy fiel. Lo que connota un gran trabajo desde dirección.

El uso de la edad contemporánea y la mezcla con el pasado es el broche de este film, en el que su mismo director en el coloquio posterior al visionado ha querido destacar: «queríamos que las personas notarán la brecha de tiempo mediante el montaje». Totalmente cierto.

Fotograma de «A Russian Youth»

El monstruo de St. Pauli de Fatih Akin

Akin nos cuenta el relato del asesino de Hamburgo, uno de los asesinos más famosos de Alemania. El cual mató a varias mujeres y las descuartizó, escondiéndolas en su mismo piso.

En esta película el director no desperdicia ningún medio que tenga a su alcance para construir un relato duro y adulto sobre este personaje. Con escenas totalmente terribles y grotescas, donde vemos al asesino en pura acción. El asesino interpretado por Jonas Dassler está terriblemente genial, consigue una interpretación que consigue llenar la pantalla y que el público visualice el terror en su rostro.

Una bestialidad de película que tiene sus mejores momentos en las escenas ‘gore’ y de acción que contiene, mostrando a un personaje totalmente psicótico y descontrolado, el cual no encuentra ni el sentido a sus actos.

Los momentos musicales y la BSO elegida para esta película harán la delicia de todo y toda aficionado/a al cine, ya que está cuidada al milímetro y es elegida para mostrar un mensaje al espectador mientras contemplamos la actuación magistral del protagonista y todo el elenco, simplemente genial.

Con unos escenarios en todo momento llenos de suciedad y sudor nos muestra la desesperación del personaje. Poco más que comentar de esta película que con sus fallos, que los tiene como por ejemplo algunos personajes no bien explotados ni construidos, pero consigue crear un relato único y rompedor de este asesino.

Una vez más Akin nos hace vivir su cine.

 

Fotograma de «El monstruo de St. Pauli»

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