The Last Dance (El último baile), mucho más que deporte

Llevo semanas pensando que como aficionado al deporte en general y la NBA en particular, no puedo dejar de escribir sobre The Last Dance. Ahora que ha terminado por fin puedo, y gracias a mi pareja, tengo una idea clara de cómo hacerlo. El otro día mientras veía uno de los capítulos, miró la pantalla y dijo: “¡Eh, mi hermano tenía un chándal y una carpeta con ese toro rojo!”. Yo no daba crédito a que se podía asociar el archiconocido escudo con los Chicago Bulls. Tuve que preguntar: “Pero Michael Jordan sí sabes quien es, ¿no?”. Por supuesto que lo sabía.

Entonces, pensé un momento y le dije “Da igual que no sepas casi nada de baloncesto, deberías ver este documental”. Ante la pregunta de porqué alguien que no es fan de la NBA tendría que ver el último baile de Michael Jordan, se me ocurrieron muchas razones. Voy a intentar agruparlas en las que considero las cinco más importantes.

¿Por qué, independientemente de tu relación con el baloncesto, deberías ver The Last Dance?

1. Porque está magistralmente realizado

The Last dance

A algunos puristas les molesta ese rollo épico que los americanos gustan de darle a los documentales. Pero en general, una historia bien contada atrapa, y la historia de Jordan está contada mucho más que bien. Y no hablo (todavía) de la historia en sí, si no de cómo llega a la pantalla.

El ritmo a base saltos temporales mantiene en vilo, cada plano está estudiado, las imágenes de pasado y presente se entrelazan con genialidad, la música encaja como un guante… Si no conoces sus proezas deportivas, tanto mejor para ti, un aliciente adicional. E incluso aunque hubieras vivido desde el 84 en una cueva y no supieses quién es Michael Jordan, con este documental podrías llegar a conocerle… y lo disfrutarás.

2. Porque Jordan trascendió al baloncesto

The Last Dance

Gracias a alcanzar la excelencia en su profesión, Michael Jordan fue la persona más famosa del planeta, o al menos entre ellas. Y eso que las redes sociales aún no estaban en alza. Daba igual que no encestases ni en una piscina; querías unas Jordan en los pies. No importaba si como niño no mirabas partidos de baloncesto; probablemente habías visto Space Jam. Inevitablemente te has encontrado con algún anuncio en el que MJ aparece.

Su impacto mediático fue incalculable, y más de 20 años después lo sigue siendo (este documental es otra prueba). Cuando ves The Last Dance, no estás viendo un documental sobre “un jugador de baloncesto”, sino sobre uno de los iconos de la humanidad en la historia reciente.

3. Porque es un documental sobre relaciones

The Last Dance

En The Last Dance, el baloncesto es uno de los protagonistas, pero el eje central son las relaciones de Michael Jordan. Su relación con el propio baloncesto, que le llevó a las lágrimas tanto de alegría como de rabia. Su relación con sus compañeros de equipo y de franquicia que, como en cualquier ambiente de trabajo, fue desde excelente con algunos hasta desastrosa con otros.

También su relación con sus rivales, que siendo el mejor son innumerables, y que oscilaba desde la camaradería y el respeto mutuo hasta el odio enconado. Su relación con su familia, en especial (pausa, respiración…) con su padre. Y por supuesto, su relación consigo mismo,  su autoexigencia desde  su año de rookie hasta llegar a el último baile.

4. Porque Michael Jordan es humano

The Last Dance

Ya seas fan, seguidor o simplemente conocedor de MJ, The Last Dance tiene el poder de conmoverte. Porque a pesar de toda su grandeza, Michael Jordan es humano, y así nos lo muestran. Lo vemos emocionarse con las victorias y sufrir con las derrotas. Lo vemos relacionándose con su compañeros y rivales de maneras que no son del agrado de mucha gente.

Y no todo es deporte: lo vemos también siendo cuestionado por sus actos fuera de la cancha; sus trapos sucios ondeando al viento. Lo vemos cansado, enfadado y hastiado del mundo que lo persigue y presiona. Lo vemos en el momento más doloroso de su vida; y en algunos de los más felices. Las emociones que eso logra despertar al mirar el documental son numerosas y muy intensas, especialmente para los seguidores.

5. Porque Michael Jordan no es humano

The Last Dance

Todos queremos ser los mejores en algo, ya sea en el trabajo, en un deporte, al tocar un instrumento o en cualquier cosa. Michael Jordan llevó al extremo el concepto de “ser el mejor”, no sólo a través de su inconmensurable talento puro, sino también con una ética de trabajo impresionante; una combinación casi insólita.

Antes mencionamos que lo vemos caer… sí, pero también lo vemos levantarse una y otra vez. Lo vemos empujar hasta el límite para no sólo llegar a la cumbre, sino subir aún más y dejar un legado para la historia. The Last Dance nos muestra a “the GOAT”, the Greatest Of All Time en el baloncesto esforzándose al máximo para ser lo que fue hasta que llegó el último baile. Gracias por todo, Michael Jordan.

6. Bonus Track: Porque no es sólo Jordan

The Last Dance

Por si la historia completa de MJ no fuera suficiente, el documental la adereza con un montón de «secundarios» de lujo. De primeras, Phil Jackson, el entrenador más laureado de la historia de la NBA; quien escribió The Last Dance por primera vez en la cubierta de un libreto cuando supo que sería el último baile en los Bulls.

También están sus compañeros: Scottie Pippen, el Tom Baker que todo Olivier Atom necesita; Dennis Rodman, extravagante, bizarro y excéntrico; Steve Kerr, que recientemente se ha coronado como entrenador; y otros tantos que tuvieron la suerte de jugar con él. Y por supuesto, están sus rivales, nombres de leyenda como Larry Bird, Magic Johnson, Isiah Thomas, Charles Barkley, Reggie Miller, John Stockton, Karl Malone… y sí, también «that Laker boy», Kobe Bryant, a quien no puedo dejar de mencionar y que probablemente merece también un documental.

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