Post Mortem llega a Sitges desde Hungría
El cine europeo nos suele traer muchas cosas buenas tanto a festivales como a salas de cine después de un tiempo. Hay cintas que sobresalen más que otras, por supuesto, pero la calidad se percibe en cualquiera de estos proyectos. Y justamente, el Festival de Sitges es el idóneo para este tipo de género. En esta ocasión, os quiero hablar de Post Mortem, cinta húngara que la verdad llega a ser muy buena cinta aunque a mí parecer, bebe mucho del cine de terror presentado en La Bruja.
¿Es esto que digo algo malo? No, ni mucho menos. Pero al beber tanto de él, las comparaciones pueden llegar a ser odiosas. Así que voy a dejar pasar eso y hablaremos a fondo de ésta película sin necesidad de comparaciones y ofreciendo una crítica singular de este proyecto en concreto. Post Mortem llega a ser muy buena en muchos momentos pero también repetitiva o incluso, se la pueda categorizar como cliché andante en algunas escenas. Así que coged palomitas porque os voy a hablar de una gran cinta.

Post Mortem es terrorífica a la par que repetitiva
En esta cinta, un fotógrafo post mortem y una niña pequeña se enfrentan a un grupo de fantasmas instalado en un pueblo tras terminar la Primera Guerra Mundial. Esto es lo que vamos a encontrarnos sin caer en posibles spoilers y ya sabemos que ese juego no le gusta a nadie. Así que esto es lo más importante que debéis saber de una cinta que va de menos más en sus dos horas de duración pero que el final se siente muy clásico y para nada innovador.
Por supuesto que habrá muchas personas que opinan que en el género de terror ya no se puede sorprender. Pero esto es totalmente falso, porque el terror se está transformando continuamente, hay películas y hasta series, muy buenas y que sí logran ese factor sorpresa. Narrativamente la cinta es entretenida, te mantiene en suspense en todo momento y cumple su función a la perfección. Pero lo cierto es que para generar esa sensación, recurren a clichés propios del género que resultan baratos o muy vistos. Opacando así la sorpresa que pudiera darse.
Está muy bien dirigida y tanto la fotografía como la dirección de arte, cumplen con creces su función y logran meternos en un lugar gélido que es capaz de helarte los huesos. Post Mortem puede ser muy terrorífica cuando se lo propone y es ahí donde salen todas sus virtudes. Pero secuencia tras secuencia te vas dando cuenta de que lo que puede resultar original, termina siendo cansino e incluso aburrido. Aunque en la balanza, termina ganando más lo positivo que lo negativo.
Post Mortem es efectiva pero podía haber dado más
El reparto por su parte está sensacional y te transmite esa sensación de terror tan necesaria para que una película de este género triunfe, quizás siendo lo mejor de la película junto con la escenografía ya comentada antes. Port Mortem es muy efectiva cuando tiene claro lo que quiere mostrar pero que se siente floja o al menos pienso que podría haber dado mucho más.
En líneas generales, Post Mortem es entretenida y bastante efectiva si quieres sentir miedo o al menos angustia en ciertas escenas. Te mantiene en tensión todo el rato y resulta una buena película cuando sabe lo que quiere mostrar y cómo mostrarlo, pero también se hace un poco pesada y aburrida cuando abusa de sustos fáciles y de momentos que no generan auténtico terror. Aún con todo esto, creo que para los amantes del género como yo, la vais a disfrutar así que al menos dadle una oportunidad.
Director: Péter Bergendy.
Reparto: Viktor Klem, Fruzsina Hais, Schell Judit, Andrea Ladanyl, Zsolt Anger.
Género: Terror. Intriga.
Duración: 120 minutos.







