Más de 15 años han pasado desde que Michael Bay decidiese empezar a explotar la que sería toda una gallina de los huevos de oro de las franquicias multimillonarias de acción. Por aquel entonces la nostalgia no se destilaba tanto como reclamo publicitario y realizar una película sobre robots que se transforman en coches propiedad de una marca de juguetes.
Pero funcionó. Y vaya si...
Pues aquí llega, Transformers: El Último Caballero, la quinta de la saga. Y siguiendo la caída libre de sus predecesoras es un despropósito mayúsculo. A estas alturas creo que deberíamos haber aprendido que hay sagas que tienen un límite de explotación. En esta saga deberían haberlo adivinado en la tercera... y aquí estamos.
Si bien la primera película: Transformers (Michael Bay 2007) sí fue interesante...