La Muestra Syfy 2016 ha llegado a su ecuador

La cantidad de asistentes que reúne cada año demuestran que género de la fantasía, ciencia ficción y terror tiene una gran acogida en la capital madrileña. Eventos puntuales como el Sitges Tour o mayores como el festival Nocturna completan una gran oferta de cine de género que sigue más vivo que nunca. El sábado siempre ha sido uno de los días fuertes de la muestra y este año se ha superado saciando a los fans con historias de ciencia ficción más pura, gore, violencia.

Por la mañana, en la sesión infantil (porque los más peques también tienen cabida en la muestra) se proyectó The Boy and The World, la cinta brasileña que fue nominada al Oscar por mejor película de animación, pero para el que escribe la muestra comenzó a las cuatro de la tarde con la película coreana The Piper. Basado en la fábula infantil, la película nos cuenta la historia de un flautista y su hijo, que viajan a Seúl para conseguir una cura para el pequeño. Por el camino llegan a una extraña aldea, que viven aislados y parecen no saber que la guerra ya terminó tiempo atrás. Los aldeanos están siendo castigados por los fantasmas de su pasado y una terrible plaga de ratas los asola. Al igual que en el cuento, el flautista les ayudará pero pero parece que el jefe de la aldea no esta muy dispuesto a pagar su parte. Como la mayoría de las película coreanas, no destacan por un ritmo muy rápido y en este caso, con una historia tan conocida como la del Flautista de Hamelín, tarda demasiado en meterse en situación. A pesar de ello, posee varias escenas muy potentes, como el truco con las ratas, la salida del pueblo y, desde luego, la venganza del flautista, que es donde la película se viene arriba en una recta final tan espectacular como cruenta.

The Piper Poster

Después de la violencia cruda coreana, cambiamos el registro con una película de ciencia ficción mucho más formal titulada Listening. Dos jóvenes estudiantes de CalTech con muy pocos recursos pero una inteligencia sobresaliente han dado con la clave para descodificar los pensamientos de los demás. Algo tan sencillo como un emisor conectado a un sujeto y un receptor en otro permite introducirse en la mente de la otra persona y ver todo lo que ellos piensen. Un invento tan revolucionario no pasará desapercibido para la CIA y pondrá a prueba la amistad de los dos jóvenes. Para ser la primer trabajo como director y guionista de Khalil Sullins, Listening es una película correcta en todos los sentidos. El guión resulta suficientemente original y atractivo y los efectos, aunque discretos están muy bien realizados. La historia no tiene giros muy sorprendentes pero mantiene bien la tensión. Si algo se le puede achacar es esa dirección visual, con abuso de filtros amarillos y resplandores innecesarios.

Joe Begos quizás no es un director conocido, pero se nota que ha visto mucho cine. En The Mind’s Eye nos situamos en la América de 1990, donde cada vez hay más casos registrados de personas con telekinesis. Un hombre con esos poderes entra en una institución para encontrar a su novia, que está siendo tratada allí, pero el director de ese sitio tiene otros planes para ellos. A pesar de lo fantástico de la premisa, Begos opta por mostrarnos una historia intimista y contenida, al menos en su primera parte, contándonos el sufrimiento de los protagonistas. Por que es al final, usando únicamente trucos de cámara y efectos a la antigua usanza, cuando la película se descubre como un espectáculo de acción y gore. La sala del Palacio de la Prensa se volvía loca con cada muerte y cada momento violento, disfrutando con gritos y aplausos ante cada desmembramiento o explosión. Dentro de su género, un gran ejemplo a tener en cuenta.

The Mind's eye

Cerrando la noche nos quedamos a ver una de las películas más esperadas de la muestra, ganadora en varios festivales y merecedora del premio del público en la última edición del Festival de sitges: Bone Tomahawk. En el oeste americano, un saqueador irrumpe en el territorio de una tribu salvaje y al refugiarse en un pueblo cercano, provoca que los salvajes caníbales se lo lleven a él y a varios del pueblo como rehenes y comida. El sheriff (interpretado por un Kurt Russel recién salido de Los Ocho Odiosos), su ayudante (Richard Jenkins, posiblemente lo mejor de toda la película), el marido de una de las secuestradas (Patrick Wilson, dando mucha lástima) y otro vaquero (Matthew Fox, porque hacía falta un personaje sobrado y racista) componen el imposible grupo de rescate. Es muy posible que me la pintasen tan bien la película que eso provocase el efecto contrario al verla, porque Bone Tomahawk no me pareció mala película pero tampoco buena. Dos horas y media de película en la que perfectamente se podría haber eliminado una hora larga de metraje sin problemas y una historia que no resulta ni original ni interesante. De no ser por los impagables comentarios de Richard Jenkins, el alivio cómico constante, la película no hubiese llamado tanto la atención ya que las únicas secuencias de acción que tiene están contenidas en la última media hora, siendo el resto el viaje y penurias de cuatro personas por el oeste.

En conjunto las películas del día dejaron el listón muy alto para las que faltan por venir, pero todavía nos queda la despedida y cierre de la Muestra Syfy 2016

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