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Es domingo por la mañana. La vibración del móvil me despierta con un número de teléfono desconocido que me incita a hacer una entrevista a Brian Cox, actor escocés conocido por aparecer en películas como Braveheart, Nuremberg, X-Men 2 o Troya. Acepto enseguida por las ganas que tenía de hablar con él después de haber estrenado El último acto (The Carer), film en el que interpreta a Sir Michael, un actor que, debido a una enfermedad generativa, ha tenido que abandonar la actuación y se esconde temeroso de todos sus fans, por miedo a la reacción que puedan tener al ver los estragos que la edad ha causado en su persona. Con un temperamento más que agrio, su hija y su amante tienen que desechar a una cuidadora tras otra, hasta que Dorottya, una joven aspirante a actriz y enamorada de Shakespeare, entra en escena. Puedes leer la crítica de «El último acto» aquí y, a continuación, en cursiva, la palabra del gran actor.

Mr. Cox nos recibe en un hotel de Moscú, haciendo un documental titulado Brian Cox’s Russia (La Rusia de Brian Cox) y que «trata sobre gente escocesa que hizo cosas por Rusia como muchos que lucharon en el ejército de Pedro I  de Rusia, apodado El Grande, o Charles Cameron, que diseñó el famoso Palacio de Catalina en San Petesburgo, o Brian Cox que trabajó para solucionar los problemas de intercambio para traer estudiantes desde Rusia hasta Gran Bretaña.

Al preguntarle por el primer contacto que tuvo con el papel de Sir Michael, nos cuenta que el director contactó con él hace cuatro años después de haber leído su libro «Salem to Moscow»Él fue quien decidió que el papel era para mí después de la lectura de mi libro. El guion había sido escrito por un escritor escocés llamado Gilbert Adair, que tristemente había fallecido antes de empezar a filmar. Después de leer el guion quedé prendado por su hermosura, había algo extraordinario en él. 

Lo cierto es que actor y personaje encajan a la maravilla, y es por esa razón que le pregunto si se ha sentido identificado con Sir Michael en algún momento. Sonriendo me dice que hay veces en las que Michael (él se atreve a tutearlo, yo no lo haría) y él se parecen pero no se siente realmente identificado. Michael es un personaje con un estilo de vida muy diferente. Yo no tengo una casa tan grande y realmente siento que estoy pasando mi vida de hotel en hotel. Estoy tan ocupado trabajando y moviéndome de un lugar para otro, justo lo contrario que Michael, que en diez meses he estado en casa un total de veinte días, y no han sido consecutivos.

El último acto

La película trata el envejecimiento y la enfermedad de Parkinson de una forma muy natural, por lo que me sentía obligado a preguntar por qué sintió Cox al meterse en la piel de un personaje que sufre este trastorno y que está determinado a esconder esta afección al público. Su tono se agria un poco cuando toco este tema, pero con la amabilidad que le caracteriza me explica que ahora tiene 70 años y que es la edad en la que se empieza a sufrir los estragos de la edad. Uno de mis mejores amigos llamado Bill Connolly tiene Parkinson y es mi héroe. Ahora usa su enfermedad como parte de su actuación. Y para un artista cualquier enfermedad aparecería para dañar la actuación de alguna forma, pero no para alguien como Billy, que realmente él posee a la enfermedad y puede ser muy divertido gracias a ella. En cuanto a Michael, mucha de su ira proviene de la enfermedad. 

Una ira y un mal temperamento que se mezcla en el film con un sentido del humor seco, burlesco, y que justo es la parte que más ama del personaje por encontrarse en el mismo punto que él. Según el escocés, no se puede tomar en serio una carrera como la de actor, porque de vez en cuando algún actor lo hace y ése es el camino a la locura. Nunca debes tomarte este trabajo en serio.

Preguntándole por su compañera de reparto Coco König que interpreta a la joven Dorottya, Mr. Cox me comenta que fue encantadora, con la inocencia y el entusiasmo de la juventud, perfecta para ese papel. En un principio iba a ser otra actriz la que interpretase el papel de Dorottya porque iba a ser una producción búlgara, pero entonces esto cambió y tuvieron que encontrar a una nueva actriz. Coco es una joven muy segura de sí misma que proviene de una gran familia y fue maravillosamente bueno trabajar con ella porque siempre estaba extremadamente dispuesta a aprender. Estaba muy impresionado por ella porque es una chica dura, muy fuerte, pero sabe perfectamente el lugar que ocupa y que su carrera no hace sino comenzar por lo que es muy ambiciosa de una manera positiva, pero siempre siendo educada y muy respetuosa.

Sobre el futuro y el hecho de abandonar la carrera cinematográfica, me comenta que seguirá rodando hasta que el cuerpo aguante. Estoy más ocupado de lo que nunca he estado. Este año ha sido asombroso. Hace poco preparé para la BBC Guerra y Paz, donde interpreté al General Mikhail Kutuzov y próximamente se me podrá ver haciendo de Churchill y de Marlon Brando. También tengo pendiente viajar para algún festival de cine y una charla sobre Trotsky con jóvenes estudiantes y actores.

No podía terminar la entrevista sin preguntarle por su personaje en X-Men 2 William Stryker, que ha sido reemplazado por el joven actor Josh Helman. De hecho, en X-Men Apocalypsis aparece metraje rodado para la segunda película de la saga en la que vemos a Brian Cox de nuevo. De esto no sabe absolutamente nada y, además, no le han pagado por esta aparición. Así que mi reflexión final es: 20 Century Fox, ¡paga tus deudas!

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