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Colossal lo nuevo de nacho Vigalondo

Tras despuntar su carrera allá por 2004 gracias al cortometraje 7:35 de la mañana, por el que llegó a ser nominado a los Oscar, y posteriormente dirigir tres largometrajes hasta la fecha (Los cronocrímenes, Extraterrestre y Open Windows) con una recepción cuanto menos dispar, Nacho Vigalondo vuelve a las salas de nuestro país con su último proyecto, Colossal.

Con su estreno hace ya más de nueve meses en el Festival de Toronto (TIFF) con éxito de crítica y su posterior paso por festivales de tal importancia como Sundance, San Sebastián o Sitges; Colossal nos presenta a Gloria, una joven que vive de resaca en resaca, volviendo a su pueblo natal tras romper con su novio de la ciudad. Será en el pueblo donde se reencontrará con un antiguo amigo y deberá plantar cara a un problema inesperado y casi inexplicable: un monstruo gigante aparece en Seúl cada noche, y ella parece tener bastante que ver con el asunto. Lo que parece otra sinopsis loca made in Nacho Vigalondo, en este caso no es más que una excusa para tratar temas mucho más humanos, dramáticos y reivindicativos de lo que la película parecía querer vendernos en un principio. ¿Todo un acierto por parte del equipo de promoción el haber escondido esta joya bajo trailers de comedia romántica y cine kaiju japonés o un desastre a nivel comercial para todos aquellos que no se decidan a verla por esperar una película más ala Godzilla?

Colossal

Levantada económicamente gracias al reclamo y el apoyo de su protagonista, una Anne Hathaway fascinada por la originalidad del guión, Vigalondo dispone del mayor presupuesto de toda su carrera (unos 15 millones de dólares) y los usa para envolver mediante criaturas gigantes y efectos especiales la que puede que sea la historia más personal, trascendente y necesaria a día de sus cuatro largometrajes. Lo que viene siendo una jugada maestra en toda regla por parte del director cántabro.

Mientras que en Los cronocrímenes se nos escondía un relato sobre los deseos del género masculino envuelto con viajes en el tiempo, en Extraterrestre una pelea de gallos (de corral cómico, eso sí) por ver quién se llevaba a la chica a casa, con la debida invasión sci-fi de por medio, y en Open Windows el voyeurismo propio de un sistema de consumo al servicio del hombre (con un más que notable ejercicio técnico por parte del equipo de la película); en Colossal, Nacho Vigalondo nos brinda la historia de una chica anclada en una juventud eterna de la que parece no querer salir y obligada a enfrentarse por su propio bien y por el de toda una ciudad, con unos monstruos que terminan siendo tan literales como metafóricos.

De paso, el cineasta hace autocrítica a su propio sexo, reflejando todos los males de una masculinidad tóxica incapaz de aceptar un no por respuesta y dispuesta a todo con tal de imponer de manera violenta esa falsa superioridad que aún predomina en muchos sectores de nuestra sociedad. Puede que Vigalondo no quiera pegar la etiqueta de relato feminista a su película, pero por suerte, el simple hecho de regalarnos un personaje con el crecimiento y la actitud de Gloria, que durante el último tercio de película no hace más que rebelarse, escena por escena, derribando todas las cadenas a las que parecía estar atada, casi como una suerte de superheroína y sin necesidad de recurrir a otros para resolver sus propios problemas; hace que cuanto menos debamos mencionarlo.

colossal

En el apartado artístico destacan claramente una Anne Hathaway que borda tanto el toque dramático como el apartado cómico de su personaje (geniales los momentos en que descubre su relación con el monstruo) y que por momentos recuerda a la Charlize Theron desfasada de Young Adult; y un Jason Sudeikis que se crece en la segunda mitad de película, a medida que el guión se lo permite y completamente alejado de su habitual registro cómico. Hace también acto de presencia en la película un Dan Stevens que quizás sea el personaje más desdibujado de la misma, casi caricaturesco y con la única intención de reflejar la clase de chicos a los que parece estar destinada la protagonista.

Resulta imposible no alegrarse de que sigan existiendo propuestas tan descabelladas y variopintas como Colossal, en las que todo parece destinado al fracaso, pero que gracias al gran trabajo en este caso del cineasta español, termina encajando cada una de las piezas del puzzle para formar la película más completa de su filmografía. No podemos más que esperar ansiosos los siguientes proyectos de Vigalondo con la esperanza de que el mercado estadounidense le proporcione la libertad y el presupuesto que nuestro país no parece dispuesto a ofrecer, vista la pésima distribución en salas de esta y otras muchas películas últimamente. En España solo interesan los monstruos cuando vienen a vernos financiados y publicitados por alguna que otra televisión nacional.

Director: Nacho Vigalondo

Reparto: Anne Hathaway, Dan Stevens, Jason Sudeikis, Austin Stowell, Tim Blake Nelson, Agam Darshi, Hannah Cheramy, etc.

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