Pacific Rim: Insurrección, rizando el rizo

Guillermo del Toro ya apostó por las criaturas marinas antes de La forma del agua. En 2013, el mexicano se ponía al frente de Pacific Rim, un proyecto arriesgado que contaba cómo la humanidad se enfrentaba a los Kaiju, unas criaturas colosales recién llegadas de otra dimensión a través de un portal en el fondo del Océano Pacífico, con Jaegers, unos robots gigantes controlados por dos pilotos. Un discreto éxito -aunque suficiente en su taquilla internacional- provocó una secuela, que llegará a nuestras pantallas este 23 de marzo, aunque esta vez será de la mano de Steven S. DeKnight.

Esta vez, la historia se transporta 10 años después, en un mundo aún en reconstrucción por la guerra contra los Kaijus. Jake Pentecost (John Boyega), es el hijo del gran héroe que sacrificó su vida para salvar el mundo, aunque es toda una antítesis de él. Un día mientras desguaza un Jaeger su vida cambiará por completo al conocer a la pequeña Amara (Cailee Spaeny), con la que, después de un incidente, ingresará en el ejército de defensa Pan-Pacífico. Lo que todo parece un sueño para ambos, pronto empezará a torcerse cuando descubren que, de una manera un tanto peculiar, los Kaijus vuelven a amenazar la vida de nuestro planeta.

Pacific Rim
Los protagonistas, de izquierda a derecha: Cailee Spaeny, John Boyega y Scott Eastwood.

La película, aunque dista mucho de la trama de las películas de Michael Bay, recuerda muy fácilmente a Transformers: Robots gigantes destruyendo ciudades. Sin embargo, el argumento da una vuelta de tuerca algo exagerada a la que la saga de Optimus Prime no recurrió hasta pasada la trilogía. Lo que se esperaba como otra lucha de robots contra monstruos se desvía por una interesante lucha contra robots mal programados hasta una extravagante lucha contra robots-monstruo. Por no decir lo que viene después, que ya sería spoiler.

De este modo, obviando las actuaciones -nada malas, aunque típicas de blockbuster- sólo queda fijarse en los efectos de la película, que son, sin duda, su punto más fuerte. El mundo que inauguró Del Toro es un futuro cercano muy vivo visualmente, cuya destrucción consecuente de la primera batalla lo hace bastante interesante. La acción y las batallas es impecable.

En definitiva, lo que nos presenta es una secuela con una fórmula desgastada y que intenta sobrevivir hasta estirarla, al menos, hasta cerrar una trilogía. Pacific Rim: Insurrección no es una película trascendental dentro del género, aunque será una verdadera delicia de 131 minutos para los amantes de este tipo de películas.

Director: Steven S. DeKnight.
Reparto: John Boyega, Cailee Spaeny, Scott Eastwood, Rinko Kikuchi, etc.
Duración: 131 minutos.

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