La joven escritora Andrea Izquierdo continúa con su trilogía

Sin duda complicado es un adjetivo que puede definir este segundo libro de la trilogía de la escritora zaragozana Andrea Izquierdo.

Al ya de por sí extenso reparto con el que contaba en el primer libro se unen varios personajes más, así como tramas mucho más complejas que llevan al libro más hacia el thriller que hacía la novela romántica, alejándose así bastante del primer tomo.

Izquierdo tiende en esta segunda entrega mucho más hacia el thriller.

En este segundo libro seguimos conociendo a nuestros personajes, que esta vez se trasladan, si no todos, si bastantes a Las Vegas. Allí, la ciudad que nunca duerme, consigue llevar Meredith a Ava, que no puede evitar pensar que hay algo extraño, y a Lily, que ni se preocupa en pensar en ello porque ya tiene bastante con el lío de Tom. Tom es otra historia mucho más complicada, tras el accidente con Finn y Jasmine y el problema con Ximena no ha vuelto a ser el mismo, ni sabe cómo lograrlo, por lo que se embarca en la participación de un extraño reality show que le ofrece Alice.

Invierno en las Vegas
Portada del libros “Invierno en las Vegas” que distribuye Nocturna Ediciones

Leaving Las Vegas

La primera mitad del libro transcurre con normalidad, con capítulos cortos y en parte aún narrando las consecuencias del precipitado final del primer tomo. Pero después todo se complica, y a veces no es sencillo seguir la narración. ¿Por qué? La autora no termina de profundizar en los personajes, lo que hace que demasiadas veces sus actos no tengan sentido, o no lleguen al final esperado o deseado. Al mismo tiempo, tiende a terminar los capítulos dejando muchas cosas en el aire, y cambiar de personaje en el siguiente capítulo. Es cierto que es una manera de mantener al lector atento y conseguir una lectura muy rápida debido al ritmo que ofrece el libro, pero por otra parte puede llegar a ser un poco molesto siempre quedarse a punto pero no llegar a ningún sitio.

El problema es que sus personajes no están lo suficientemente desarrollados como para entender sus motivaciones

Y de nuevo como sucede en el primer libro, un final abierto que te deja con más preguntas que respuestas por una trama que se desarrolla tarde y a trompicones y que no termina de desenredarse.

Izquierdo tiende en esta segunda entrega mucho más hacia el thriller, el problema es que sus personajes no están lo suficientemente desarrollados como para que entendamos sus motivaciones. El libro es rápido y fácil de leer, pero demasiadas veces no tiene sentido y deja todo lo importante para el final, contándolo de forma tan abrupta que el lector no llega a procesarlo, porque en ese momento se termina.

Esperemos que su tercera parte (y última), Primavera en Tokio, nos desvele todas las intrigas que quedan a medias.

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