En este momento histórico para el audiovisual en que parece nos encontramos, no dejan de ser habituales las palabras de ciertos profesionales (sí, miro directamente al Rey Midas de Hollywood y sus palabras de hace ya unas semanas) que atraídos por esa nostalgia de una época ya pasada pero en la que crecieron y no pretenden abandonar, desenvainan la espada cada vez que pueden para atacar al nuevo villano de moda para el séptimo arte, Netflix.

La plataforma acoge propuestas inviables o rechazados por los grandes estudios de Hollywood

Si bien es cierto que el valor de Netflix como agente del cambio industrial en el audiovisual ya es difícil de negar, sí que resulta más viable cuestionar la calidad de sus contenidos originales, pese a que sea este el año en que casi se llevan a casa el ansiado Oscar a Mejor Película con la Roma de Alfonso Cuarón (ni me molestaré en mencionar esa obra repleta de poco más que buenas intenciones y parloteo de pura corrección social que le arrancó la victoria para ser olvidada en cuestión de meses).

Es en este discurso contra su calidad es cuando toca sacar el casco y el escudo para defender a capa y espada a Netflix como productora de contenidos. Así, en general y sin distinción entre medios. Porque pese a que muchos se nieguen a verlo, es Netflix la plataforma que acoge muchas de esas propuestas inviables o rechazados por los grandes estudios de Hollywood o por aquellas cadenas televisivas hambrientas (y necesitadas) de audiencias masivas para justificar sus contenidos.

You

¿Caerás en sus redes?

Lo que ya vimos con la que (a gusto de quien escribe) fue la mejor película del pasado año, Annihilation, rescatada previo pago de las manos de una Paramount sin el coraje necesario para hacerla combatir en los cines por ser más arriesgada de lo que pensaban al darle luz verde; lo veremos a partir de su segunda temporada (ya en producción) con You, una serie basada en una novela homónima, y adaptada a televisión en su primera temporada por la cadena Lifetime, a quién Netflix le ha comprado los derechos para continuar la aventura.

Un drama narrado en primera persona donde la realidad se funde rápidamente con la imaginación

Si a muchos de los contenidos de Netflix se les ataca habitualmente por ser puro entretenimiento, hecho para públicos cada vez más masivos; a juzgar por su primera temporada, You viene dispuesta a darle una patada a todo ello, uniendo lo adictivo con una capa sobre la que poder reflexionar en cada episodio para aquellos espectadores que quieran ir más allá del simple consumo.

Protagonizada por Joe (Penn Badgley), un joven que se enamora de forma incisiva y paranoica de Beck (Elizabeth Lail), una chica a la que conoce en la librería donde trabaja y a la que rápidamente comienza a perseguir; en You asistiremos a su intento de hacerla caer en sus redes, cueste lo que cueste. Un drama narrado en primera persona donde la realidad se funde rápidamente con la imaginación, llegando a convertir en comedia romántica momentos que en la vida real pertenecerían al puro terror.

Pecado y placeres culpables

La serie, desarrollada por Greg Berlanti y Sera Gamble, envuelve una mirada a la sociopatía, las relaciones tóxicas, la herencia de caracteres y comportamientos entre generaciones, o los pecados y placeres culpables de una sociedad en la que todo termina por querer justificarse. No se deja atrás tampoco la angustiosa crítica al gran desconocimiento con que usamos las redes sociales, y el implícito riesgo que ello supone.

Una gota de agua que termina por erosionar cualquier roca.

A lo largo de sus diez episodios se radiografían las consecuencias de momentos aparentemente insustanciales pero que bajo las apariencias van quebrando la mente de una persona hasta acabar convirtiéndonos en seres vulnerables a la manipulación en esa búsqueda de un final feliz predispuesto a ser inalcanzable por una autoestima minada. Esa gota de agua que termina por erosionar cualquier roca.

You, un retrato notable

You es también una autopsia a la sociedad actual y el papel de la mujer en ella, contada a costa de una de sus muchas víctimas colaterales con una Beck, de la que el protagonista se enamora, escandalosamente interpretada por la hasta ahora desconocida Elizabeth Lail. Especial atención merece el monólogo narrativo que le regala el guión en el último episodio de esta temporada. Un espacio de ruptura total donde es ella, siempre vista desde los ojos de un personaje masculino, la que se permite dibujarse cada una de las tres dimensiones que la separan de otro personaje femenino estereotipado más.

El resto del reparto, pese a no contar con espacios tan llamativos para el lucimiento personal, consiguen pintar un retrato notable de todos esos cadáveres propios de un sistema social infectado de ratas sin ningún reparo por esparcir su caos personal a base de puro individualismo, egoísmo y victimismo.

Larga vida a Netflix

En definitiva, You es una serie que nos enseña un extremo que pese a ser ficticio, consigue pintarnos la cara en lo general, porque queramos verlo o no, en cada uno de nosotros hay tanto algo de ese Joe convencido de poder ser el héroe en vidas ajenas, como de esa Beck con voluntad imparable pero descompuesta en cristales rotos a base de pequeños martillazos en un pasado que resulta invisible.

Si en lo que va de año una serie consigue tocar temas tan duros, serios y variados de forma entretenida e incluso a ratos humanizada, esa es You. Por parte de quien esto escribe, larga vida a la plataforma (sea cual sea) que permita darle vida a proyectos como este. Y que venga Steven Spielberg a criticar la validez de la plataforma cuantas veces quiera.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here