En el Festival de Sevilla nos podemos encontrar grandes excentricidades y grandes obras maestras, películas para todos los gustos. Pasaremos del amor al odio, la hipocresía, la guerra, la lucha por la supervivencia y la esperanza.

La crónica del segundo día, os hablamos de cuatro películas, cada una con esa esencia que las hace únicas, sea para bien o mal.

La Gomera de Corneliu Porumboiu

Cristi (Vlad Ivanov) es un policía de antidrogas de la policía rumana, viaja a la isla de la Gomera para aprender un idioma de silbidos propios del lugar y poder volver a Rumanía para sacar a Zsolt un mafioso que tiene 30 millones escondidos.

Thriller policiaco de toda la vida pero con tintes de cine europeo y de una narrativa algo distante, bebe y mucho del cine de Hitchcock con claros fotogramas calcados de sus grandes películas. Hace gala de una banda sonora magistral, y no es para menos, debido a que usa ópera de las más famosas (algo tramposa en su ejecución) e incluso ‘passenger‘ de Iggy Pop para captar toda la atención del espectador. Aunque no os engañaré el inicio recuerda a una película bélica de Vietnam.

Tiene todo lo que podría esperar de una película sobre la policía y mafiosos, con escenas de sexo con mujeres muy atractivas y asesinatos por doquier, pero desgraciadamente la película falla. Falla en su montaje y en la ejecución de los personajes, el montaje paralelo hace que la trama no se pueda desarrollar en exceso y pierde fuelle en el final. Hay personajes que no tienen apenas desarrollo, como la relación amorosa. Pero sin duda lo que falla más del film son los arrebatos hipócritas del director, con una aparición que rompe la intensidad y situaciones cómicas inútiles para tal película.

Fotograma de «La Gomera»

Mr Jones de Agnieszka Holland

Gareth Jones (James Norton) es un periodista que entrevistó a Hitler durante su ascenso al poder y quiere entrevistar al otro gran líder Stalin para ver su gran avance en la unión soviética. Lo acompañaremos en su viaje y descubriremos sucesos de la unión soviética.

Es un ‘biopic’ al uso, no se discute nada en su ejecución sobra la vida de Gareth Jones ni de su trama explicada y narrada perfectamente, excepto el fallo de la relación sentimental. El gran fallo es la relación amoros de Gareth Jones, metida con calzador para hacer el disfrute del público (de una gran mayoría quizás).

Pero lo que queremos destacar en esta breve crónica es la fotografía realizada en la película, sitios de interiores donde podemos ver unos espacios preciosos en su puesta en escena y una iluminación cálida que invita a estar con los personajes. Pasamos de este confort al frío de Ucrania ejemplificado en su nieve y su fotografía gris y blanca con tintes negros de los árboles.

Fotograma de «Mr. Jones»

Bad Poems de Gábor Reisz

Volvemos a hablar de amor, en Bad Poems, su director y protagonista nos relata en imágenes el sentir de un personaje que ha sido abandonado y destrozado por su pareja sentimental, a la que ama. Es un relato del amor en dos partes, una primera excepcional y una segunda que flaquea en exceso.

Tamás está roto después que su pareja se separara de él y vuelve a casa de sus padres para recordar su juventud, amores y desgracias. Configurando un camino donde pasaremos por todas las etapas de la ruptura.

Durante la primera hora de película se disfruta viendo un relato verdadero de como se puede sentir cualquier persona cuando rompe con su pareja. Momentos de llanto y de depresión rodados de manera magistral, recuerdos de la relación, del miedo a que nos olvidemos de esa persona que significó algo para nosotros.

Pero todo esto se lo carga con su ejecución final, pasando a una comedia sin gracia para intentar ilustrar que tras la depresión de la ruptura se puede volver a ser feliz.

Fotograma de «Bad poems»

Perros de presa de Adrian Panek

Terminamos la crónica con esta película situada al final de la Segunda Guerra mundial, con una vista algo diferente a lo que estamos acostumbrados. Una visión desde los ojos de los niños judíos que escapan de las paredes en los campos de concentración.

Cuando los alemanes están perdiendo el frente del Este y abandonan los campos de concentración dejan en su camino a judíos sobrantes y a animales entre ellos los perros que usaban para matar judíos. Un grupo de jóvenes tendrán que enfrentarse a esta horda de animales para sobrevivir.

Es un drama existencial ya que la película nos hace debatir si un personaje debe morir por las acciones que está cometiendo o si merece el perdón. Además nos encontramos con una situación de romance entre jóvenes que está bien realizada, con los celos propios de la edad, pero no tiene trasfondo.

En resumen Perros de presa, tiene una buena fotografía pero no tiene su mayor virtud en el sonido debido a que se usa para simplemente mostrarnos el susto que producen los feroces animales en nuestros protagonistas.

Fotograma de «Perros de presa»

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