De héroe a villano

En Espías con disfraz conoceremos a Walter Beckett (Tom Holland), un niño muy ingenioso, que ha crecido diseñando numerosos inventos. La idea de este precoz niño es distraer a los malos con cosas divertidas y hasta achuchables, quizás una idea que a medida que crece no le hará situarse entre los primeros.

Walter, ya joven, empieza a trabajar en una agencia de espías, en la que su tarea junto a otros muchos científicos es la creación de poderosas armas que tienen que suministrar a los espías, en este caso a Lance Sterling (Will Smith).

Lance es considerado como uno de los mejores espías, hace su trabajo sin despeinarse, es un hombre que sabe el efecto que provoca entre sus compañeros, con mucha confianza en sí mismo. Lo que no sabe es que necesitará la ayuda de Walter para resolver un caso en el que se verá implicado; este súper conocido espía podría pasar de héroe a villano en un abrir y cerrar de ojos. Pero, ¿será cierto todo esto?

© 20th Century Fox

Aventuras, diversión y un buen mensaje

Troy Quane y Nick Bruno dirigen Espías con disfraz, basada en el cortometraje de 2009, escrita y dirigida por Lucas Martell. Se trata de una historia sencilla, espías, villanos y palomas, muchas palomas. No hay porqué saturar las películas con demasiadas cosas, a veces lo más sencillo y práctico es lo mejor.

La película nos introduce a dos personajes tan opuestos como son Lance (Will Smith) y Walter (Tom Holland), cada uno fiel a sí mismo, pero que poco a poco se irán conociendo y verán que a pesar de sus diferencias, se puedan llevar bien.

Estos dos personajes pueden ser cualquier persona que conozcamos, amigos tan distintos pero que al final se complementan, logrando así una química sorprendente. Una cinta que además de divertirnos con las excentricidades de cada uno, nos brinda una gran mensaje: ser fieles a nosotros mismos. Dar rienda suelta a nuestra imaginación, arriesgarnos y sobre todo, valorar a los amigos por encima de todo.

Un gran trabajo

La animación es de lo mejorcito que tiene Espías con disfraz, mucho color, persecuciones, inventos disparatados, palomas cuerdas y otras no tanto. Al final cada personaje está cuidado al milímetro. Los gestos que muestran, sobre todo los protagonistas, son de lo mejor que se puede ver, sin duda un gran trabajo de Blue Sky Studios (Ice Age: La edad de hielo, Río, Carlitos y Snoopy y Ferdinand).

Las voces son muy reconocibles pero no por ello están mal y en este caso en particular han sabido elegir muy bien a los dos actores principales. El papel les viene al pelo a cada uno de ellos, Will Smith no ponía voz a un personaje de animación de El espantatiburones (2004) y que sea el espía más confiado, elegante e incluso flipado le pega pero que muy bien al actor de Aladdín. Y por otra parte tenemos Tom Holland que es la primera película de animación en la que es el protagonista, ya que anteriormente puso voz a Shô en Arrietty y el mundo de los diminutos (2010). Walter es el personaje idóneo para este joven actor que saltó a la fama gracias a Marvel, que le dió el papel de Spider-Man. El límite, el cielo.

Espías con disfraz no estará dentro del top de películas de la década en año que viene, pero si una de las mejores para ver en el cine acompañado de la familia. Una comedia de acción con muchas risas, voces que nos sonarán sin duda y con muy buen rollo, eso es innegable. ¡Gatitos!

Director: Troy Quane, Nick Bruno.

Reparto (voces): Will Smith, Tom Holland, Karen Gillan, Rachel Brosnahan, Rashida Jones, Ben Mendelsohn, Reba McEntire, Masi Oka, DJ Khaled, etc.

Género: Animación.

Duración: 101 minutos.

Fecha de estreno: 25 de diciembre de 2019.

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