Pequeños milagros en Peckham Street, realmente pequeños
Son los años previos al Brexit en un barrio multicultural del sur de Londres. Tras otro día agotador, Irina (Irina Atanasova) regresa a su problemática casa. Vivir en un edificio gubernamental en esta zona viene asociado con tensión vecinal, presiones indirectas para abandonar su casa e inseguridad. Convivir con su hijo pequeño y su hermano tampoco ayuda a reducir el estrés. Y sin embargo, Irina sigue esforzándose por aferrarse a los Pequeños milagros en Peckham Street.
Con más aire de documental que de película, y por supuesto basada en hechos reales, Pequeños milagros en Peckham Street ha tenido ya recorrido por varios festivales, entre ellos la Seminci. La producción búlgara de Vesela Kazakova y Mina Mileva se estrena en España el 6 de agosto. No se trata de una película al uso y desde luego no hace pasar un buen rato. Su función es otra muy distinta: dar visibilidad a un problema, arrojar luz sobre una dura realidad y remover conciencias. Y siendo justos, eso lo consigue con creces.

La lucha por la felicidad
El vecino ha vuelto a insultarla; alguien ha vuelto a mearse en el ascensor; no hay tiempo para entregar su proyecto; el estado le obliga a pagar una fortuna en el arreglo de su edificio… La pila de problemas de Irina no deja de crecer mientras trata de sacar adelante a su hijo Jojo con la a veces cuestionable ayuda de su hermano Vladimir. El cansancio se acumula, y sin embargo, la familia se las apaña para robar momentos felices en compañía.
A pesar de no tener tiempo para más distracciones, cuando Irina se encuentra un gato abandonado en la escalera, no logra resistirse. Su buen corazón le lleva a adoptarlo, decisión con la que Jojo está encantado. Pero la decisión traerá consecuencias que pondrán al trío bajo una intensa presión y amenazan aún más su modo de vida. Pues los pequeños milagros en Peckham Street tienen poco alcance y son fugaces.

Una realidad despiadada
Ojalá fuera distinto, pero ser una persona decente, trabajadora y con buen corazón no garantiza que todo vaya bien. Pequeños milagros en Peckham Street es una oda a esta realidad cruel y dañina. La natación contracorriente de Irina y su familia tiene escasos premios; y es fácil darse cuenta que dado que la producción búlgara está basada en hechos reales, éste no es un caso aislado. Desde el minuto uno, el largometraje es un expositor de problemas a la orden del día, a los que da un toque político tan amargo como verídico.
Como documental para hacer pensar, Pequeños milagros en Peckham Street lo tiene todo, no cabe duda. Respecto a verla como «una película normal», no tanto. Su guion y estructura está llena de metáforas y de comparaciones sutiles trenzadas con habilidad, pero no son los que uno espera. Quizá por eso es conveniente ir preparado para lo que se va a ver antes de embarcarse en la batalla de la familia búlgara contra el sistema.
Con todo, Pequeños milagros en Peckham Street es una película muy interesante sobre situaciones tan reales como actuales. Si se busca adrenalina, romance o giros de guion radicales, no es la película adecuada, pero como ventana documental, es un grandísimo trabajo que vale la pena valorar.
Dirección: Vesela Kazakova y Mina Mileva.
Reparto: Irina Atanasova, Angel Genov, Orlin Asenov, Gilda Waugh, Jon-Jo Inkpen, Chinwe Nwokolo, Kadisha Gee Kamara.
Duración: 91 minutos.
Género: Drama. Comedia.
Estreno: 6 de agosto de 2021.






