Jason Momoa es Aquaman

A DC le está costando horrores entrar en el juego de las películas superheróicas. Buscando con mucha fuerza el diferenciarse de Marvel, abrazaron la estética y la intensidad que Zack Synder ofrecía, sin pensar si eso tenía sentido o utilidad. Aquaman es el claro ejemplo de un cambio de rumbo de Warner hacia un tono más desenfadado pero sin descuidar la épica y que bebe mucho de la fuente original.

Situada directamente después de la Liga de la Justicia, nos encontramos con Aquaman, o más bien Arthur Curry, un hijo de un rudo farero y de la mismísima reina de Atlantis. Sin haber conocido a su madre y habiendo dado la espalda a sus raíces atlantes, Arthur ha sido enseñado a resolver sus problemas con contundencia y fiereza, manteniéndose lejos de los focos y cerca de la cerveza. Pero después de su aparición durante la invasión de Steppenwolf y los parademonios, todo el mundo se pregunta quién es Aquaman.

Quien ya conoció en su anterior entrega, Mera, se presenta ante él haciéndole recordar su linaje y diciendo que sólo el auténtico hijo de Atlantis puede detener lo que está por llegar. Su hermano menor, quien ahora se hace llamar el Maestro de los Océanos pretende movilizar a todos lo ejércitos de los mares y declarar la guerra a la superficie.

aquaman

Aquaman, la aventura y el sentido de la maravilla

Como ya he indicado antes, Aquaman se sacude rápidamente de esa sobriedad e intensidad características del Synderverso para abrazar por completo una historia luminosa repleta de aventuras. Con un protagonista un tanto corto de miras y un humor socarrón y a veces un tanto básico se nos sumerge de lleno en el mundo de las profundidades.

Ahí es donde la película brilla completamente. El mundo que se oculta en el fondo del océano es espectacular y original, con unos diseños que hacen la delicia de la vista. Si bien es cierto que el espectáculo de luces oculta un guion un tanto frágil y unas interpretaciones mejorables, el espejismo puede ser mucho más que suficiente para la mayoría del público.

Porque hay que tener claro que estamos ante una película que no viene a revolucionar el género, si no a ofrecer un espectáculo palomitero para disfrutarlo en estas fiestas. Desde el punto de vista del argumento, Aquaman parece una recopilación de todos los comics de la etapa de Geoff Johns en la cabecera del cómic. Para quien no lo conozca, Johns fue el encargado de revitalizar las cabeceras menos exitosas de DC (como Aquaman, o Green Lantern) y gracias a su enorme éxito pasó a ser el director creativo del DC moderno. La película que nos ocupa tiene mucho de su etapa como pueden ser las monstruosas criaturas de La Grieta o la guerra contra la superficie.

Aquaman, una gran adaptación

La película está repleta de escenas visualmente impresionantes y planos maravillosos, otorgando a la historia varios momentos épicos que puede sorprender a más de uno. Como ya vimos en JLA, el personaje protagonista ha sido completamente reinventado (sobre todo gracias a la impresionante presencia de Jason Momoa) para darle un aspecto mucho más duro y salvaje. Aunque pueda sorprender, el resto de personajes son muy fieles al material original, desde el aspecto (ojo al casco horrible de Black Mantha) hasta la personalidad (como esa actitud tan badass de Mera).

Desde la perspectiva del friki, Aquaman es una buena adaptación, que despeja cualquier duda acerca de la validez del personaje dentro del universo de Warner/DC. Llena de acción y aventura nos ofrece un mundo espectacular y una mitología nueva con una película entretenida y que no se toma muy en serio.

Dirección: James Wan.

Reparto: Jason Momoa, Amber Heard, Patrick Wilson, Willem Dafoe, Nicole Kidman, Yahya Abdul-Mateen II.

Duración: 139 minutos.

Fecha de estreno: 21 de diciembre.

Deja un comentario