Un viaje intenso

Cory Barlog y el equipo de Santa Monica Studio abren sus puertas para mostrar el desarrollo de God of War.

Hace ya un año, una de las franquicias más importantes en la historia de los videojuegos volvía por la puerta grande, sorprendiendo a propios y ajenos. God of War sumergió a millones de jugadores en una historia impactante, llena de sensibilidad y épica y, sobre todo, ofreciendo uno de los viajes más intensos de la última década. Como consecuencia, el videojuego se convirtió en un fenómeno pocas veces visto, que culminó cuando, en el mes de diciembre, se llevó el premio a Juego del Año en los Game Awards.

Ahora, y en conmemoración al gran éxito del videojuego, los compañeros de Santa Monica Studio nos han abierto sus puertas para dejarnos conocer a fondo su desarrollo en el documental Raising Kratos, que ha resultado ser una carta de amor a la industria de los videojuegos y al proceso creativo de desarrollarlos.

Reinventando el mito

God of War

Simple y efectiva

La saga saltó al panteón del entretenimiento interactivo en el año 2005, convirtiéndose, junto a Devil May Cry (Capcom), en uno de los mayores exponentes del género hack and slash. Operando dentro de un género caracterizado por su acción rápida y desenfrenada, el primer God of War presentaba la historia de un dios sediento de venganza y su guerra contra los dioses griegos del Olimpo.

La trama simple y efectiva del videojuego, junto a su jugabilidad frenética y adictiva, lo convirtieron rápidamente en uno de los favoritos de todos aquellos que deseaban saciar sus ansias de sangre y vísceras – virtuales, por supuesto.

God of War fue un éxito y, como con todo gran éxito, su secuela no tardó en llegar. God of War II, lanzado tan solo dos años después, continuaba la historia de Kratos. Para deleite de los jugadores, esta segunda entrega volvía a ser un festival de sangre y fuego, ajustándose a la fórmula que había conseguido el éxito de la saga en primer lugar.

Esta secuela volvió a ser un éxito, y la saga continuó extendiéndose a lo largo de los años. God of War III o la precuela God of War: Ascension son algunas de las entregas con las que la franquicia de Santa Monica contó tras su enorme éxito en la plataforma PlayStation 2.

Sin embargo, la gente pronto comenzó a notar que la fórmula de la serie se volvía cada vez menos interesante y caía en una espiral de repetitividad. El mito de Kratos había dejado de ser la novedad, siendo God of War: Ascension el último capítulo de la saga que, a modo de precuela lanzada en 2013, auguraba su probable ocaso.

El icónico Kratos

Es por todo esto que el God of War lanzado el año pasado supone un punto y a parte tan magnífico como crucial para la franquicia. No solo supone el regreso del icónico Kratos, sino que aprovecha su oportunidad para reinventar por completo el mito, en fondo y forma, de la saga.

Parte de lo que nos cuenta Raising Kratos es el viaje casi espiritual que Cory Barlog (director del juego) y todos los encargados de llevarlo a cabo tuvieron que realizar para conocer el tipo de historia que querían contar en esta nueva entrega.

Y es que Barlog es, casi de forma literal, el padre de Kratos en este juego. No solo es el encargado de hacer funcionar todas las piezas del proyecto, sino que su propia situación personal y la nueva vida que le ha supuesto el haber formado una familia han sido elementos clave en el proceso creativo del videojuego.

Porque God of War se diferencia de sus anteriores entregas en que, pese a contar con espectaculares combates y monstruos tan espeluznantes como imaginativos, no deja de ser la historia de un hombre aprendiendo a ser padre. Algo que, en palabras de Barlog, representa muy fielmente su situación personal en el momento de desarrollar el videojuego y que, sin lugar a duda, ha marcado la narrativa del mismo profundamente.

God of War

La industria del videojuego, un campo de minas

Otro de los temas más presentes en Raising Kratos, fuera del propio proceso creativo del videojuego, es el pedregoso camino que resulta el desarrollo de un proyecto dentro de la industria.

El documental nos muestra que incluso un estudio consolidado como Santa Monica puede pasar dificultades a la hora de llevar a cabo un videojuego, y God of War, antes de toda su gloria, resultó ser un proyecto prácticamente imposible.

En sus casi 2 horas de duración, Raising Kratos profundiza en los baches que sufrieron los desarrolladores para completar el renacimiento de Kratos. Errores de programación, problemas con las fechas y la moral de los diseñadores en horas bajas son solo algunos de los muchos conflictos surgidos en los miembros del estudio a la hora de llevar a cabo God of War. 

Y pese a todo ello, Raising Kratos es también una lección de valentía y convicción, pues muestra los esfuerzos de todos los genios tras el proyecto por finalizar su trabajo y ofrecer la mejor experiencia posible a los jugadores.

God of War

Mereció la pena

A pesar de todas las dificultades, problemas y contratiempos presentados en el desarrollo de un videojuego, Raising Kratos es la prueba viviente de que la industria merece la pena, ahora más que nunca. Cory Barlog y compañía se dejaron la piel en ofrecer una historia que marcase a generaciones enteras, y no cabe duda de que así será.

God of War es una obra maestra con todas las letras, y este documental demuestra que el amor por los videojuegos es un sentimiento capaz de crear historias inolvidables.

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