El viernes 12 de abril se estrenó la película El hijo del acordeonista, una adaptación de la novela más célebre de Bernardo Atxaga. En Moobys hemos tenido el placer de hablar con el director, Fernando Bernués y con tres de los protagonistas de esta historia; Cristian Merchan, Miren Arrieta y Mireia Gabilondo. Una historia de amistad en un contexto histórico que marcó a toda una generación.

Fernando Bernués

Fernando Bernués es un director de cine, televisión y teatro. El hijo del acordeonista es la primera película que dirige en solitario aunque ya dirigió la obra teatral. «Primero hicimos una obra de teatro porque no se pudo hacer una película.  Hace 12 años que hablé con Bernardo para ceder los derechos pero ya estaban cedidos», nos cuenta el director. A pesar de ello, Bernués vio que no se llevó al cine y no quiso dejar pasar esta historia. La define como una historia de amistad y «habla también de la imposibilidad de construir un espacio, una vida hermosa, que merezca la pena sobre el dolor de otro».

La película está rodada en euskera,  «si le quitas el conflicto idiomático sería otra película. No tiene sentido» afirma Fernando. Refleja el conflicto político que existió entre una determinada ideología y el uso de un idioma; «gente que decidió renunciar al idioma por proteger a sus hijos. Hubo mucha gente que no transfirió el idioma. Yo confío que es algo que va a desaparecer de nuestras vidas.» comenta el director. Otro gran protagonista de este filme es el tiempo, se juega con dos temporalidades distintas. A nivel de guion se tuvieron que adaptar algunas tramas y personajes nuevos para hacerlo posible.

el hijo del acordeonista

cuando se escribió la novela la violencia estaba muy presente, fueron momentos muy dolorosos

Dada la atractiva fotografía que posee la película, el director afirma que sí buscaba una relación entre la caracterización de los personajes y los diferentes fondos/paisajes. «Tenía claro que buscaba que la gama de colores, los espacios y los personajes se ensamblaran bastante, que no hubiera páginas de contraste.» Sin embargo, no quería que la cámara fuese la protagonista, quiso mostrar la historia como un drama clásico. Siendo esta su tercera película y la primera en solitario, el director expone que su método es «buscar la llave que pide cada historia, no tener una intencionalidad preconcebida. Aunque la personalidad artística también tiene que aparecer.» 

Cristian Merchan, Miren Arrieta y Mireia Gabilondo

En la película hablamos de David, Teresa y la madre de David. Tres personajes con personalidades muy características que muestran una época marcada por la violencia. «Nos han preguntado mucho con todo el tema del terrorismo pero yo creo que la circunstancia de ETA es eso, no es más que una circunstancia más y creo que tiene que ver con la amistad», nos cuenta Cristian sobre el tema de El hijo del acordeonista. 

Por otro lado, Mireia Gabilondo conocía muy bien a su personaje ya que lo interpretó en la obra teatral. «Me parece que es una mujer que vive una ruptura política-ideológica entre su marido y su hijo, se siente en medio y siempre desde una soledad, un silencio que marca a muchas mujeres de una época», dice Mireia en relación a su personaje. No solo es este el sufrimiento que vemos, sino que Teresa (Miren Arrieta), hija de un general falangista también sufre la violencia en el filme, «me tuve que documentar mucho» nos afirmó la joven actriz.

Curiosidades de El hijo del acordeonista 

Una de las curiosidades que pudimos conocer gracias a las entrevistas es que…¡David, (Cristian Merchan) realmente no sabe hablar en euskera!; «era una dificultad añadida. Te lo aprendes como una canción, a parte creo que el euskera forma parte del romanticismo de David». Otra curiosidad resultó ser que Miren Arrieta y Cristián Merchan ya se conocían porque trabajaban juntos de camareros, nos afirmaron que eso les ayudó mucho al tener confianza y complicidad.

Como todo, El hijo del acordeonista podrá gustar más o menos pero Mireia Gabilondo expone su deseo de que esta película se vea en toda España; «Muchas veces nos pasa con el cine que hacemos en Euskadi, quitando las producciones que han tenido más visibilidad,  que haces una película y sale poco. Esa es una gran pena. Por lo menos se tiene que ver lo que estamos haciendo porque sino parece que no existimos.»

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