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La pelea del siglo: ¡Marvel contra…! oh, espera

No nos engañemos espectadores y espectadoras si alguna compañía ha sido capaz de llevarse el cinturón a casa de las adaptaciones cinematográficas, esa ha sido la Casa de la Ideas, ¡la inigualable Marvel!

Su rival, la Distinguida Competencia, DC, ha tenido que retirarse del combate, aunque nos llegan rumores de prepara una vuelta triunfal a los rings con nuevos movimientos aprendidos. hasta entonces, nuestros comentaristas más distinguidos no pueden hacer nada salvo alabar al campeón.

¡’Nuff said amigos!

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[authorbox authorid=»50″ title=»El tono es la clave»]

Cuando a mediados de la década de los 90 Marvel se encontraba a un paso de la quiebra, nadie podría imaginar su situación actual. Al ver disminuida la venta de cómics y, sobre todo, la venta de juguetes, que aunque parezca mentira suponía más de la mitad de sus ingresos en esa época, Marvel se dio de bruces con la realidad cuando sus acciones comenzaron a caer en picado. Para salvar la situación y evitar la bancarrota, la decisión de los nuevos ejecutivos de la compañía fue vender las licencias cinematográficas de personajes como los X-Men, Los Cuatro Fantásticos o Spider-Man a grandes productoras norteamericanas.

Marvel Iron Man Tony Stark

Tras salvar la situación y viendo el éxito de taquilla que supusieron estas primeras películas para sus productoras y los porcentajes ínfimos de beneficios que volvían a Marvel, decidieron dar el paso definitivo y producir sus propias películas. Para ello solicitaron un préstamo de más de 500 millones de dólares, con los que poder financiar sus primeras aventuras en solitario. Tras ver como DC (la Distinguida Competencia) seguía ampliando sus éxitos en el cine con el Batman de Christopher Nolan, después de haber realizado previamente un importante número de películas durante los años 80 y 90, decantándose cada vez por un tono oscuro y realista, Marvel optó por dar un tono mucho más ligero a sus películas.

Pero la gran diferencia sin ninguna duda y lo que hace que a día de hoy Marvel sea la reina dentro de las adaptaciones al cine de personajes de cómic es la creación de un universo compartido, donde cada película es una porción más de una tarta que no podrá ser disfrutada en su totalidad hasta conocer el desenlace final, allá por mayo de 2019, con una película que promete ser el mayor conglomerado de superhéroes de la historia y que, además, supondrá un hito en cuanto a costes en la historia del cine, rumoreándose un presupuesto cercano a los mil millones de dólares para el rodaje de esas dos últimas aventuras de Los Vengadores (Infinity War y su secuela). Para entonces, el Universo Cinematográfico Marvel habrá superado ya las veinte películas, adaptando a la gran pantalla personajes tan variopintos como Iron Man, Thor, el Capitán América, el Doctor Extraño, Ant-Man, la Capitana Marvel, los Guardianes de la Galaxia, Pantera Negra e incluso consiguiendo traer de vuelta al personaje insignia de la compañía, Spider-Man.

Mientras, una vez más, Warner Bros continuará (excepto sorpresa) tratando de formar un universo conjunto, exitoso y con sentido, gracias tanto a personajes explotados a más no poder como Batman y Superman, o a los hasta ahora desaprovechados como Wonder Woman, Linterna Verde o Flash. Que consigan armar este puzzle ya es otra cuestión.

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[authorbox authorid=»49″ title=»Un universo cohesionado»]

Pero es que el ‘puzzle’ tiene muchas piezas y muy diferentes. Así como Marvel tuvo el error de dar a sus mejores hijos en adopción (los verdaderos Marvel zombies soñamos con el Homecoming de X-Men y los 4 Fantásticos), DC también ha repartido sus creaciones, aunque no ha sabido formar un universo tan sólido como el MCU (Marvel Cinematic Universe). Hay que tener en cuenta que DC comenzó tan sólo un año después de que Marvel lanzara su ambiciosa The Avengers (2012), con su prometedora Man of Steel, que aún siendo el inicio de una nueva serie de películas, quiso aprovechar el revolucionario giro que dio Christopher Nolan a las películas de superhéroes (aún con ideas de reinventar su magnífico Dark Knight) teniendo al director a cargo del guión del último reboot conocido del hombre de acero.

Pero no lo ha planeado bien.

Marvel tiene sus películas unificadas bajo su propia productora, al igual que sus series, aunque éstas se emiten en distintas plataformas (Agents of S.H.I.E.L.D. y Agent Carter en abC y Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist -miembros de la futura The Defenders- son grandes propuestas de Netflix), mientras que DC no duda en repartir sus creaciones, sin estar bajo un mismo universo. Aunque consigan una gran cantidad de fans, The Flash o Arrow serán sustituidos en la inminente Justice League y las historias de la serie Gotham o la gran trilogía del Caballero Oscuro no tendrán que ver con el nuevo y maduro Batman de Ben Affleck.

Pero, si se miran las películas del DC Extended Universe, no está tan mal. O quizá sí. Que su segunda película fuese ya un crossover anunciado como épico (aunque con una fragilidad de trama capaz de romperse con un asunto de ‘tocayas’), hizo que todo el mundo se enterase de que tras Batman V Superman: Dawn of Justice el universo de DC era una realidad. Pero su segunda cinta dejó claro que prefieren el espectáculo a la calidad, con un Suicide Squad plagado de estrellas, pero con un argumento estrellado y eclipsado por una Margot Robbie que consiguió eclipsar la figura del Joker con su Harley Quinn. DC, aún puedes hacer las cosas bien, pero céntrate en calidad por película, no por saga. Y un aplauso por la apuesta de una película de Wonder Woman después de tantos años sin películas de superheroínas. Sigue creciendo pero… asume que no tienes competencia contra Stan Lee.

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